Un joven de 19 años ingresó herido de bala al Hospital Paroissien e intentó simular que había sido víctima de un ataque al voleo en Laferrere. La investigación determinó que su relato era falso, que vestía la misma ropa que uno de los homicidas de Villa Dorrego y que portaba una tobillera electrónica activa.
La investigación penal por el asesinato del comisario de la Policía Bonaerense, Diego Fernando Ponce, registró un vuelco fundamental en las últimas horas tras la captura de uno de los presuntos integrantes de la organización delictiva que perpetró el ataque en la localidad de Villa Dorrego. El sospechoso, un joven de 19 años identificado por los investigadores como Alexis Lobo, fue localizado y aprehendido tras ingresar de urgencia a un centro de salud con una herida de proyectil en la zona abdominal. Al momento de ser fichado por el personal policial en el hospital, las autoridades constataron una doble irregularidad que terminó por comprometerlo de forma directa: el imputado no solo intentó desviar la causa brindando un relato falso sobre cómo fue herido, sino que además llevaba colocada una tobillera electrónica de monitoreo activo, lo que dejó en evidencia que violó una orden judicial de arresto domiciliario morigerado para salir a delinquir junto a la banda de delincuentes.
El arresto se concretó en las instalaciones del Hospital Diego Paroissien, ubicado en el partido de La Matanza. Según las actas iniciales, Lobo arribó a la guardia médica manifestando que había sido alcanzado por una balacera fortuita mientras se encontraba en la vereda de su propiedad, situada sobre la calle Montt al 6167, en el barrio Altos de Laferrere. En su declaración primaria ante los profesionales de la salud y los uniformados de facción, el joven sostuvo que «masculinos en moto pasaron efectuando detonaciones» y lo hirieron en el abdomen de manera imprevista.
Sin embargo, el protocolo de verificación de la Policía de la Provincia de Buenos Aires desarticuló la coartada en cuestión de horas. Comisiones civiles y operativas se trasladaron hasta el sitio del presunto tiroteo para recolectar testimonios vecinales y efectuar el relevamiento de las cámaras de seguridad públicas y privadas de la cuadra. El cotejo fílmico demostró de forma taxativa que el incidente denunciado por Lobo jamás tuvo lugar. En paralelo, el análisis de las prendas de vestir arrojó un dato indiciario clave: el pantalón deportivo que el sospechoso llevaba puesto al ingresar al hospital coincidía de manera exacta con el ropaje registrado por los domos de seguridad en la escena del crimen del comisario.
El asalto fatal y el quebrantamiento de la pena
El homicidio de Diego Fernando Ponce se produjo en la calle Apipe, entre Obligado y Zufriátegui, cuando el comisario se desplazaba con el objetivo de retirar a su hija de 14 años de una actividad. En ese punto geográfico, fue interceptado por cuatro delincuentes a bordo de motocicletas que intentaron sustraerle su vehículo particular, un utilitario Ford EcoSport. De acuerdo con la reconstrucción balística y criminalística, el jefe policial se identificó formalmente como miembro de la fuerza de seguridad, lo que desencadenó un violento intercambio de disparos en plena vía pública. Los asaltantes se dieron a la fuga tras el enfrentamiento, dejando al efectivo con heridas de gravedad en la zona del tórax, la espalda y el coxis, lesiones que le provocaron la muerte poco después pese al esfuerzo médico en el shockroom.
La situación procesal de Alexis Lobo se tornó severamente gravosa al comprobarse los registros del sistema de monitoreo de presos bajo la modalidad de prisión domiciliaria. La tobillera electrónica adosada a su cuerpo ratificó que el sospechoso se encontraba fuera del radio perimetral autorizado por el Juzgado de Garantías interviniente al momento en que el comisario Ponce era acribillado. El imputado permanece actualmente internado bajo custodia policial estricta y fuera de peligro vital. La causa judicial se encuentra radicada en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios de la jurisdicción, desde donde ya se dispuso la feria de medidas para dar con el paradero de los otros tres integrantes de la banda de motochorros, quienes ya fueron individualizados y permanecen prófugos del sistema judicial.
Detalles de la búsqueda judicial: Las fuerzas operativas llevan adelante una serie de allanamientos ordenados por el Juzgado de Garantías N° 5 para capturar a los tres eslabones restantes de la banda. Los prófugos enfrentan cargos que contemplan la pena de prisión perpetua.
Este nuevo caso reabre la polémica en torno a la efectividad de los controles y el otorgamiento del beneficio de prisión domiciliaria con tobillera electrónica para detenidos con antecedentes violentos. ¿Considerás que la Justicia debe endurecer los criterios de otorgamiento de las prisiones morigeradas o el problema radica en las fallas del sistema de monitoreo estatal? Compartinos tu análisis.
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