La víctima, identificada como Lucas Ezequiel Olivera, fue emboscada por cuatro delincuentes armados mientras levantaba a una pasajera en la puerta de su vivienda. Pese a que el conductor logró arrancar el vehículo para escapar, se desvaneció a los pocos metros producto de la gravedad de la herida cortante en el tórax.
Un nuevo y brutal episodio de inseguridad en el cordón oeste del conurbano bonaerense terminó con la vida de un chofer de transporte privado de pasajeros en la localidad de Rafael Castillo, partido de La Matanza. La víctima, Lucas Ezequiel Olivera, un hombre de 39 años que se desempeñaba en la plataforma de viajes Uber para sustentar a su familia, fue asesinado de una puñalada en el pecho tras ser emboscado por una banda integrada por cuatro delincuentes. El hecho se desencadenó en horas de la mañana del martes, en momentos en que el conductor estacionaba su vehículo particular frente a un domicilio de la calle Zinny al 3200 para recoger a una clienta. De acuerdo con las primeras reconstrucciones de los investigadores, los asaltantes atacaron el rodado de forma coordinada con armas de fuego y elementos cortopunzantes y, pese a que la víctima intentó realizar una maniobra de escape, uno de los ladrones le infligió una herida mortal antes de darse a la fuga con las manos vacías.
El homicidio se registró puntualmente en las afueras de la finca numerada con el 3218 de la arteria Zinny. Olivera arribó al lugar a bordo de su automóvil Ford Fiesta de color blanco para cumplir con un viaje solicitado mediante la aplicación digital. La pasajera en cuestión fue identificada como Caro Flores, una mujer de 35 años que se desempeña como personal del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) dentro de las dependencias de la Unidad de Detención N° 43 de la zona.
Según la declaración testimonial brindada por la agente penitenciaria, en el instante preciso en que se disponía a abrir la puerta del coche para abordar la unidad, el perímetro fue cercado intempestivamente por el grupo de delincuentes. La testigo detalló que la facción de asaltantes actuó con extrema agresividad: mientras algunos de los partícipes esgrimían armas de fuego —llegando incluso a efectuar detonaciones contra la carrocería del automóvil—, otro de los involucrados empuñaba un cuchillo de grandes dimensiones con el que arremetió de forma directa contra la integridad del chofer a través de la ventanilla.
Fuga frustrada y desenlace fatal
En medio del pánico generalizado, y con la intención de salvaguardar su vida y la de la pasajera, Olivera aceleró el Ford Fiesta para salir de la línea de ataque. Los delincuentes, ante la resistencia del conductor y el fracaso logístico del asalto, desistieron de la sustracción y huyeron corriendo de la escena en diferentes direcciones.
Sin embargo, el esfuerzo de la víctima se vio truncado de inmediato a causa de la gravedad de la agresión sufrida. Los registros documentales de una serie de cámaras de seguridad instaladas en la cuadra captaron la dramática secuencia posterior: tras avanzar unos pocos metros, el vehículo detuvo su marcha y Olivera descendió del habitáculo visiblemente descompensado, tomándose el esternón con las manos. En esa circunstancia, un transeúnte que circulaba de manera casual por la acera acudió a prestarle auxilio inmediato y dio aviso a los servicios de emergencia médica locales.
El damnificado fue trasladado con la máxima urgencia hacia un centro asistencial de la zona, aunque los reportes de las autoridades de la Comisaría de Rafael Castillo indicaron que la víctima ingresó a la guardia médica en estado de inconsciencia y con un cuadro de shock hipovolémico severo. A pesar de las maniobras de reanimación cardiopulmonar practicadas por los facultativos, Olivera falleció a los pocos minutos de su arribo. La causa judicial quedó bajo la dirección de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios, liderada por el agente fiscal Adrián Arribas, quien ya ordenó el análisis de los registros fílmicos de la zona y comisionó a la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) para individualizar y capturar a los cuatro prófugos.
El asesinato de este trabajador del transporte vuelve a colocar en el centro de la escena los riesgos extremos a los que se exponen diariamente los conductores de aplicaciones en los barrios del conurbano bonaerense. Frente a esta problemática reiterada, ¿creés que las empresas de transporte digital deberían implementar perfiles de pasajeros más estrictos o la solución depende exclusivamente de una mayor presencia policial en los corredores críticos? Dejanos tu comentario.
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