La falta de respuesta a un pedido formal motivó la postergación del cónclave legislativo. La discusión sobre el futuro de los intendentes expone diferencias en el oficialismo bonaerense.
La presidenta de la Comisión de Reforma Política del Senado, Malena Galmarini, decidió postergar hasta la próxima semana la reunión que estaba prevista para este martes a las 11, a la espera de una respuesta formal por parte del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, a un requerimiento realizado por ese cuerpo legislativo.
“Fue por nota, para conocer detalles de los proyectos y aspiraciones del Ejecutivo, pero no hubo respuestas”, afirmaron fuentes legislativas. La comisión había enviado el pedido con el objetivo de interiorizarse sobre la posición oficial y avanzar con los expedientes vinculados a la reforma política y las reelecciones que se debaten en la Legislatura bonaerense. Ante la falta de contestación, se resolvió realizar únicamente un encuentro de asesores para poner en común los antecedentes, pasando la discusión de los senadores para los próximos días.
Bronca con Bianco y disputa de comisiones
La decisión se da en un clima de marcada tensión y malestar entre los legisladores, debido al contraste entre las declaraciones públicas del ministro —quien volvió a defender la posibilidad de restituir las reelecciones indefinidas para los intendentes— y la demora en responder una comunicación formal del Parlamento.
A este escenario se sumó una disputa interna dentro del oficialismo respecto a qué comisión debe conducir el tratamiento del proyecto. La iniciativa impulsada por la senadora Ayelén Durán, afín al sector de Axel Kicillof, ingresó a la Comisión de Legislación General presidida por Germán Lago. Este movimiento generó cortocircuitos con el espacio de Galmarini, que ya había convocado a su propia comisión y solicitado formalmente el giro del expediente, una solicitud que por el momento no fue respondida.
Mientras el Ejecutivo mantiene su presión pública para habilitar que los jefes comunales vuelvan a competir indefinidamente, el debate legislativo permanece condicionado por las rispideces en torno a los tiempos, los canales formales de diálogo y el control de la agenda parlamentaria.
