En Argentina, los niños reciben su primer celular a los 9,6 años en promedio. Ante el avance de riesgos como las apuestas online y la exposición a contenidos nocivos, especialistas advierten que restringir el acceso no basta: es urgente fomentar la soberanía tecnológica y formar ciudadanos digitales críticos.
El debate sobre la protección de menores en el entorno digital ha cruzado fronteras. Mientras en Europa avanzan leyes que limitan el uso de redes sociales antes de los 16 años, en nuestro país el foco se desplaza hacia una pregunta más compleja: ¿es posible proteger a las infancias solo con prohibiciones? Para Teresita Regueiro, especialista en Educación y Nuevas Tecnologías de FLACSO, la respuesta es negativa. El desafío requiere una política pública integral que acompañe, más allá del «clic» prohibido.
Regueiro analizó el escenario actual y destacó que, si bien las restricciones son una señal de alarma, deben ser apenas el inicio. «Las medidas deberían estar acompañadas por políticas públicas más integrales que no reparen solamente en lo restrictivo, sino que acompañen la formación de ciudadanos digitales», sostuvo.
Datos que preocupan: la edad de acceso
El informe Kids Online 2025 (UNICEF) arroja una cifra que interpela directamente a las familias: el promedio de edad al que los chicos acceden a su primer teléfono móvil es de 9,6 años. Esta entrega prematura expone a menores de entre 9 y 17 años a una catarata constante de contenidos nocivos, desde métodos poco saludables hasta violencia explícita y apuestas online.
El rol de la escuela y la regulación estatal
En la provincia de Buenos Aires, el enfoque educativo ha dado un giro: se dejó atrás la visión puramente instrumental de las TIC para trabajar la «cultura digital de manera transversal». Se busca que los alumnos no sean solo consumidores, sino sujetos capaces de evaluar y producir contenidos en un entorno que es, en sí mismo, un territorio real.
Sin embargo, el Estado enfrenta un mercado voraz. Regueiro fue tajante al mencionar el auge de las apuestas online entre adolescentes y el uso de Inteligencia Artificial para captar usuarios. «Que el Estado no tome una posición, que no regule, esto también es una posición del Estado», sentenció.
Claves para el acompañamiento familiar
1.No navegar solos: Acompañamiento.
La especialista sugiere evitar que los niños y niñas naveguen en soledad, promoviendo el diálogo constante sobre lo que ven.
2.El factor dopamina: Cerebro y redes.
Las redes sociales generan un estímulo de dopamina similar al del juego; entender esto es vital para gestionar el uso.
3.Ciudadanía digital: Pensamiento crítico.
El objetivo final es formar «sujetos críticos» que puedan navegar el entorno virtual con soberanía tecnológica.
