La carne de pollo se convirtió por primera vez en la historia en la proteína animal más consumida por los argentinos, desplazando a la tradicional carne vacuna en un contexto de transformación de hábitos y menor poder adquisitivo.
De acuerdo con datos oficiales del sector, el consumo per cápita de pollo alcanzó los 49,4 kilos anuales en 2025, marcando un récord histórico que ubica a esta proteína por encima de la carne vacuna, cuyo consumo promedio descendió a 47 kilos por habitante.
El fenómeno responde a un profundo cambio de tendencia en el mercado interno. Mientras la industria avícola consolidó su expansión, el consumo de carne vacuna registró una caída interanual del 8,2%, impulsada por la retracción del poder adquisitivo de los hogares y el incremento de su precio relativo frente a otras opciones.
Crecimiento récord de la industria avícola
Durante 2025, la producción nacional de carne de pollo llegó a los 2,47 millones de toneladas gracias a la faena de unas 750 millones de aves en establecimientos habilitados por el Senasa. Según detalló Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el desarrollo del sector se sustentó en cuatro pilares fundamentales:
- Genética
- Nutrición
- Manejo
- Bioseguridad
Este esquema productivo —concentrado en más de un 90% en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos— permitió abastecer el mercado local y expandir las exportaciones a 74 destinos internacionales.
La ganadería vacuna: menor consumo interno y repunte exportador
Por su parte, el sector bovino atraviesa un escenario diferenciado. En el primer semestre de 2026, la producción de carne vacuna acumuló 1,428 millones de toneladas (una baja interanual del 6,2%), mientras que el abastecimiento interno se contrajo un 11,5%.
No obstante, las ventas al exterior continúan sosteniendo a la actividad: entre enero y junio de 2026 los envíos externos crecieron un 10,2% (408.600 toneladas res con hueso), impulsados por una mayor cuota hacia Estados Unidos. China se posicionó como el principal comprador, acaparando el 52,3% del total exportado.
Propiedades nutricionales y competitividad
A los factores económicos se suman ventajas nutricionales destacadas por la Asociación Argentina de Licenciados en Nutrición (AALEN) y el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP): cada 100 gramos de pechuga aportan 22 gramos de proteína de alto valor biológico con bajo contenido de grasas, y una porción diaria cubre apenas el 5% del sodio máximo diario recomendado por la OMS.
De este modo, la combinación de eficiencia productiva, accesibilidad en el precio y un perfil nutricional favorable consolidó al pollo como el nuevo alimento preferido en la mesa de los argentinos.
