Gustavo Weiss, titular de la entidad, señaló que la actividad cayó un 25% entre 2023 y 2024, y aseguró que el panorama a futuro continúa sin mostrar signos de crecimiento.
El impacto del contexto económico afecta a múltiples sectores productivos, pero la construcción atraviesa una de las situaciones más críticas. En una entrevista, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, alertó que la actividad registró una caída del 25 por ciento entre 2023 y 2024.
De acuerdo con el referente gremial empresarial, tras el desplome de 2024 la actividad logró una etapa de estabilización, aunque sin mostrar indicios de recuperación. El escenario presenta fuertes contrastes geográficos y sectoriales: mientras rubros vinculados a Vaca Muerta experimentan crecimiento, provincias como La Rioja sufren derrumbes de hasta el 70 por ciento, una situación atribuida por el sector a la falta de impulso en áreas como la minería y a la paralización de obras esenciales de infraestructura social (viviendas, escuelas, hospitales, redes de agua y pavimentación).
Como correlato directo de esta retracción, Weiss confirmó que se perdieron 125.000 puestos de trabajo en el último tiempo, posicionando a la industria a la cabeza en la pérdida de empleo formal a nivel nacional. Para el sector, las perspectivas a corto plazo anticipan la continuidad de este escenario de estancamiento.
Panorama nacional y situación en el Conurbano
Los datos oficiales ratifican el retroceso sectorial. El informe más reciente del INDEC correspondiente a julio indicó que la construcción profundizó su caída un 4,6 por ciento frente a junio y un 4,5 por ciento en la comparación interanual, acumulando una contracción cercana al diez por ciento en el bimestre tras un leve repunte en mayo.
Mientras subsisten ciertos focos de inversión pública en la Ciudad de Buenos Aires, la realidad en la provincia de Buenos Aires difiere notablemente. Según CAMARCO, la ausencia de inversión en obra pública combinada con la ralentización en la construcción de viviendas privadas agrava sensiblemente la crisis en el Conurbano.
