El senador provincial y exintendente de José C. Paz protagonizó un fuerte cruce en la Legislatura al cuestionar la gestión de Axel Kicillof. Su postura abre un complejo interrogante político: cómo un dirigente que supo ser uno de los críticos más férreos de La Cámpora y del liderazgo de Máximo Kirchner, se convierte hoy en una pieza que, en la práctica, termina favoreciendo la estrategia kirchnerista para limitar al mandatario bonaerense.
La interna del peronismo bonaerense sumó un nuevo capítulo de tensión. Mario Ishii, histórico jefe territorial del Conurbano, escaló sus reclamos contra la administración provincial al denunciar una falta de respuesta ante la emergencia sanitaria y alimentaria. Lejos de ser un cuestionamiento aislado, su intervención en el Senado reaviva el debate sobre el posicionamiento de los intendentes frente a la conducción de Kicillof en un escenario de creciente presión política.
Durante la reciente sesión, el tono de Ishii fue directo: responsabilizó al Gobernador por el bloqueo de proyectos legislativos que, a su criterio, no pueden esperar. “Esto está por encima de los colores políticos; la discusión está tapando el desastre del Conurbano”, disparó. Sus palabras, que fueron interrumpidas por la presidencia del cuerpo, marcaron un cambio de frente respecto a su histórica alianza con el mandatario provincial.
Contradicciones políticas
El movimiento de Ishii sorprende por su propio historial reciente. Apenas unos meses atrás, el dirigente de José C. Paz era uno de los defensores más enfáticos de la figura de Kicillof frente a los embates de la conducción nacional de La Cámpora. En aquel entonces, Ishii no dudaba en apuntar contra Máximo Kirchner, a quien acusaba de “asfixiar” la gestión bonaerense y de definir listas «a dedo» que marginaban al territorio. Incluso, había llegado a sentenciar que respaldaba a Kicillof “hasta las últimas consecuencias”.
Sin embargo, el escenario político actual parece haber reordenado las piezas. Hoy, las críticas de Ishii hacia el mandatario provincial se alinean —objetivamente— con la estrategia de los sectores que buscan desgastar la autoridad de Kicillof dentro del peronismo. Este fenómeno genera una paradoja: quien durante años fue el ariete territorial contra el centralismo camporista, hoy aparece marcando el ritmo de un cuestionamiento que, en los hechos, resulta funcional a quienes antes enfrentaba.
El peso territorial y la gestión
Para el entorno del Gobernador, estas intervenciones no son casualidad. Se interpretan como parte de una estrategia de presión donde los intendentes del Conurbano buscan visibilizar sus demandas ante una realidad social que, según Ishii, “se está incendiando”. El dirigente paceño, fiel a su estilo de defender la autonomía municipal, parece decidido a priorizar la agenda de sus distritos por sobre la unidad política del bloque.
Mientras la interna se profundiza, el peronismo bonaerense enfrenta un desafío de doble filo: por un lado, gestionar una provincia con demandas económicas crecientes; por otro, evitar que las diferencias de estilo y conducción se transformen en una fractura definitiva. La posición de Ishii, oscilante entre su rechazo a La Cámpora y su malestar con Kicillof, subraya la fragmentación de un oficialismo que, en plena crisis, busca desesperadamente un rumbo de unidad que parece cada vez más lejano.
