Un nuevo relevamiento de la Universidad de San Andrés (UdeSA) refleja un clima de creciente disconformidad social. La gestión de Javier Milei presenta un 62% de desaprobación, mientras que la falta de trabajo, la corrupción y los bajos salarios se consolidan como las principales preocupaciones de la ciudadanía, desplazando a la inflación del primer plano.
El escenario político y económico enfrenta una etapa de alta sensibilidad social. Según la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública elaborada por la UdeSA entre el 3 y el 8 de julio de 2026, la percepción negativa sobre el rumbo nacional alcanza al 68% de los consultados. Con una aprobación de gestión del 34%, el Gobierno nacional mantiene el apoyo de su núcleo electoral duro, pero registra un deterioro en la valoración general, fuertemente condicionado por la crisis de ingresos y el desempleo.
El estudio, realizado sobre una muestra de 1.000 adultos con acceso a internet, revela una fractura en la opinión pública marcada por el género y el nivel socioeconómico. Mientras la insatisfacción general es alta, se dispara hasta el 73% en los sectores de clase baja. Este descontento también se traduce en la valoración de áreas clave: Salud y Obras Públicas son las más cuestionadas, con un 72% de desaprobación cada una, mientras que Defensa y Relaciones Exteriores logran los índices más altos de respaldo.
En cuanto a las prioridades ciudadanas, se observa un cambio de tendencia significativo: la inflación, aunque presente, pierde centralidad frente a otros problemas. La falta de trabajo (38%), la corrupción (38%) y los bajos salarios (35%) —estos últimos con un incremento de cinco puntos en la preocupación social— encabezan la agenda. Este desplazamiento sugiere que la población traslada su foco desde la estabilidad de precios hacia la capacidad de generación de empleo y la recuperación del poder adquisitivo.
El panorama electoral de cara a 2027 también aparece reflejado en los números de la UdeSA. La intención de voto muestra un escenario de extrema paridad: el peronismo lidera con un 25%, seguido muy de cerca por La Libertad Avanza con un 24%. En cuanto a las figuras políticas, el estudio arroja un dato contundente: no existen dirigentes con saldo positivo en su imagen. Patricia Bullrich (36%) y Axel Kicillof (34%) encabezan la lista de valoraciones favorables, pero ambos arrastran diferenciales negativos, una tendencia que se repite en todo el arco político nacional y que subraya el alto grado de desafección ciudadana respecto a la clase dirigente.
