El Senado de la Nación ya había aprobado su pliego para ocupar el cargo de vocal de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, uno de los tribunales de mayor jerarquía dentro del fuero penal en todo el país. Desde 2009 se desempeñaba como magistrado: en su trayectoria celebró más de 500 juicios orales.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, aceptó la renuncia presentada por Nicolás Grappasonno, marcando la salida de uno de los jueces penales más destacados del distrito. El magistrado asumirá como vocal de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional —uno de los tribunales de mayor jerarquía del fuero penal en el país— tras la aprobación de su pliego en el Senado de la Nación. Su salida del Departamento Judicial de La Matanza se formalizará a partir del próximo 1 de septiembre.
Abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctor en Ciencias Jurídicas por la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), Grappasonno cuenta con posgrados en Derecho Penal y Constitucional, además de una especialización cursada en la Universidad de Bologna. Su recorrido en el Poder Judicial bonaerense comenzó en 1996, desempeñándose desde 2009 como juez del Tribunal en lo Criminal N°4, donde acumuló más de 500 juicios orales celebrados —incluidos juicios por jury— y una alta tasa de resolución de expedientes.
Trayectoria académica y desbloqueo del pliego
En paralelo a su labor en los tribunales, el magistrado desarrolló una vasta carrera docente de grado y posgrado, es autor de diversos libros y publicaciones jurídicas, y participó activamente como expositor en congresos. Su llegada al máximo tribunal penal federal corona un extenso proceso iniciado en 2018 con los exámenes de rigor ante el Consejo de la Magistratura de la Nación, cuyas ternas habían permanecido trabadas desde 2019 hasta su reciente acuerdo legislativo.
Durante su defensa ante el Senado, Grappasonno resaltó el rendimiento de su tribunal, destacando que durante 2025 alcanzaron una tasa resolutiva del 114% con 322 expedientes con sentencia definitiva. En el ámbito judicial, su partida es vista de forma unánime como una baja sensible para la justicia provincial, que una vez más transfiere a sus cuadros más calificados hacia los tribunales nacionales.
