Pionero de las investigaciones periodísticas y dueño de una curiosidad inagotable, el conductor falleció este miercoles tras ser internado en el Sanatorio Los Arcos.
La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung representa el cierre de una de las trayectorias más influyentes, polémicas y brillantes de la historia del periodismo argentino. A lo largo de más de cinco décadas, dejó su sello en la prensa escrita, la radio y la televisión, consolidando una figura sin concesiones y de enorme impacto en la cultura mediática nacional.
El periodista falleció esta mañana en el Sanatorio Los Arcos, ubicado en el barrio porteño de Palermo, donde había ingresado por un cuadro respiratorio. La noticia fue confirmada a Infobae por su entorno familiar. Aunque atravesaba complicaciones de salud y sumaba su cuarta internación en el año, Gelblung mantuvo su actividad profesional y su pasión por el oficio hasta sus últimos días.
De una infancia compleja al despegue profesional
Nacido en Buenos Aires en 1944 y criado en Villa Devoto dentro de una familia judía de clase media con participación política clandestina, su apodo surgió —según solía contar— porque «era un bebé tan lindo que me consideraban el chiche de la familia». Su infancia estuvo marcada por estrictos mandatos domésticos y tensiones ideológicas que lo llevaron a independizarse de su hogar a los 14 años.
Tras una adolescencia atravesada por diversos oficios y un temprano viaje a Europa gracias a sus ventas de enciclopedias, logró abrirse paso en el mundo de los medios. Ingresó en 1966 como pasante a Editorial Atlántida, donde consiguió su primera gran primicia a los 22 años tras filtrarse en una reunión privada del expresidente Arturo Illia. Su audacia y estilo directo llamaron la atención de sus superiores, marcando el inicio de una carrera vertiginosa.
Un innovador en gráfica, radio y televisión
Durante los años setenta y ochenta, Gelblung lideró revistas emblemáticas como Gente y La Semana, donde impulsó un periodismo dinámico, cercano a los tabloides internacionales y sin temor al escándalo o la investigación social empírica. Su paso a la televisión a los 50 años revolucionó la pantalla chica con ciclos como Memoria, caracterizados por coberturas osadas, entrevistas punzantes y coberturas de alto riesgo en escenarios bélicos internacionales —como Vietnam, Biafra y, recientemente, Ucrania a los 79 años—.
En paralelo, construyó una sólida trayectoria en la radiofonía argentina (pasando por emisoras como Radio 10, Continental, Rivadavia y La Red) y fue pionero en el desarrollo de portales digitales de noticias (Minuto Uno, Infoveloz, Rating Cero).
Su vida personal y el gran amor junto a Cristina Seoane
En el plano afectivo, su vínculo con Cristina Seoane, a quien conoció en las redacciones de Editorial Atlántida y con quien se casó en 1977, constituyó el pilar de su vida personal. Tras más de cuatro décadas juntos y tres hijos en común (Maggie, Mary y Federico), el periodista solía definirla como su gran equilibrio y el amor de su vida.
Hasta sus últimos meses de vida, Gelblung mantuvo vigente su espíritu incansable, combinando el humor negro con el deseo constante de encarar nuevos proyectos. A pesar de los reveses médicos recientes —como episodios de sepsis, neumonía e insuficiencia renal—, su premisa vital se mantuvo intacta: «Yo encaro mi día como si fuera a vivir 200 años». Su legado de pasión, audacia y curiosidad ya forma parte indiscutible de la memoria colectiva del periodismo argentino.
