Según los datos del INDEC correspondientes a junio, el costo de vida para un hogar de cuatro integrantes superó los $1,53 millones para cubrir la Canasta Básica Total. Los indicadores de pobreza e indigencia registraron incrementos que, en el balance del primer semestre, superaron al nivel general de la inflación.
La brecha entre los ingresos necesarios y el costo de los bienes básicos se mantiene bajo presión. De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores en el Gran Buenos Aires requirió en junio al menos $1.531.472,91 para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria, que determina la línea de indigencia, alcanzó los $689.852,67.
El reporte mensual refleja una tendencia de encarecimiento en los bienes de primera necesidad. En junio, la Canasta Básica Total (CBT) mostró un incremento del 2,2% respecto a mayo, superando al Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese mismo mes, que fue del 1,9%. En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación mensual del 1,3%.
Si se analiza el desempeño en lo que va del año, ambos indicadores reflejan un deterioro del poder adquisitivo: tanto la CBT como la CBA acumulan un alza del 17% en el primer semestre, situándose levemente por encima del 16,8% de inflación acumulada en el mismo período. En la comparación interanual, el impacto es aún más severo, con subas del 35,7% para la CBT y del 36,3% para la CBA, frente a una inflación interanual del 33,5%.
Variación de costos por tipo de hogar:
- Hogar de 3 integrantes: Necesitó $1.219.230 para no ser pobre y $549.203 para no ser indigente.
- Hogar de 4 integrantes (familia tipo): Requirió $1.531.473 para superar la pobreza y $689.853 para la indigencia.
- Hogar de 5 integrantes: Enfrentó el costo más elevado, con $1.610.772 para no ser pobre y $725.573 para cubrir la alimentación básica.
Estos valores, que corresponden exclusivamente al Gran Buenos Aires, son el termómetro clave para medir la evolución de la vulnerabilidad socioeconómica. Con estos datos, la línea de pobreza se confirma como un umbral cada vez más difícil de alcanzar para los sectores de ingresos fijos, marcando una dinámica donde la canasta de alimentos y servicios básicos presiona con mayor fuerza que el promedio del índice general de precios.
