La justicia determinó que el crimen de la calle Spilimbergo ocurrió en medio de una pelea iniciada por la víctima fatal.
El Tribunal en lo Criminal N° 3 de La Matanza fue escenario de un intenso debate popular para esclarecer el asesinato de un vecino ocurrido en noviembre de 2024. El jurado decidió declarar «no culpable» a Héctor Quiñonez, mientras que su hermano, Wilfrido Verón Quiñonez, fue condenado por homicidio con exceso en la legítima defensa, tras quedar probado que actuó para repeler una agresión con un fierro.
El episodio fatal tuvo lugar en un complejo habitacional de la calle Spilimbergo al 5000. Según los testimonios vertidos durante las diez horas de debate, la relación entre los implicados y la víctima, Armando Leiva, estaba marcada por conflictos previos y denuncias por violencia. La defensa, encabezada por los abogados Fernando Sicilia y Matías Melián, logró demostrar que Leiva irrumpió en la vivienda de los hermanos Quiñonez y atacó a Wilfrido con un objeto contundente antes de que este reaccionara con un arma blanca.
Un momento de máxima tensión en el juicio se vivió cuando una testigo denunció haber sido presionada por la fiscalía con posibles sanciones migratorias si no declaraba de determinada manera. A pesar de la acusación fiscal, que sostenía un plan conjunto para matar, el jurado valoró los antecedentes de violencia de la víctima y el relato de los imputados. Finalmente, el juez Raúl Elhart impuso una pena de 4 años de prisión para Wilfrido, considerando que, si bien hubo una defensa legítima ante el ataque, el uso de la fuerza fue desmedido al asestar cuatro puñaladas.
Con este fallo, Héctor Quiñonez recuperó su libertad de inmediato, mientras que la sentencia para su hermano pone fin a un caso que conmocionó a González Catán por la crudeza de los hechos y los ribetes polémicos del proceso judicial.
