La propuesta se realizó en el Policlínico Central y estuvo a cargo de los servicios de Salud Mental y Alimentación. El encuentro permitió reflexionar sobre cómo las emociones pueden influir en la manera de relacionarse con la comida.
El Policlínico Central de San Justo fue sede de un particular taller destinado a analizar la relación entre las emociones y la nutrición. La actividad estuvo organizada por los servicios de Salud Mental y de Alimentación del establecimiento perteneciente al Municipio de La Matanza y puso el foco en el aspecto psicológico que vincula a ambos ámbitos.
El encuentro estuvo a cargo de las licenciadas Analía Lomonaco y Denise Ferrero, quienes denominaron la propuesta “¿Hambre o emoción?”.
Según explicaron las profesionales, el nombre elegido para el taller busca poner en discusión distintas experiencias y situaciones cotidianas, ya que las emociones y la comida tienen una presencia mayor de la que muchas veces se imagina.
Diferenciar el hambre de las emociones
Durante la actividad también se destacó la importancia de diferenciar las necesidades fisiológicas relacionadas con la alimentación de aquellas situaciones en las que las emociones pueden tener un peso significativo al momento de comer.
En ese sentido, las especialistas señalaron que uno de los aspectos que pueden observarse es la manera en que aparece la necesidad de comer, es decir, si surge de forma gradual o repentina.
Según explicaron, no representa lo mismo comenzar a sentir hambre progresivamente que experimentar una necesidad inmediata de comer como consecuencia de una situación que generó angustia o enojo.
La importancia de un abordaje integral
Las profesionales también señalaron que la relación que una persona establece con la comida puede aportar indicios para detectar patologías relacionadas con la salud mental.
Por ese motivo, remarcaron la importancia de trabajar desde una perspectiva integral, considerando la relación existente entre alimentación y salud mental, además del aporte que pueden realizar otras profesiones.
“Por eso siempre tratamos de que nuestro trabajo sea integral”, destacaron al cierre de la actividad, al remarcar que la alimentación y la salud mental mantienen una estrecha relación.
