Un relevamiento de la consultora Indaga sobre más de 3.600 casos refleja el impacto de la situación económica en los hogares argentinos. El 87% de los consultados admite que debe recortar comidas para llegar a fin de mes, mientras que el 94% declara estar endeudado, un escenario que alimenta la frustración y la preocupación por la estabilidad laboral.
La fragilidad económica que atraviesan los hogares argentinos alcanzó un punto crítico en junio de 2026. Según el Índice de Percepción del Ánimo Social realizado por la consultora Indaga, la imposibilidad de llegar a fin de mes se convirtió en la norma para la gran mayoría de la población, afectando principalmente a la clase media trabajadora y a los sectores más vulnerables. El dato más alarmante es el «quiebre alimentario»: las familias están comiendo menos, reduciendo porciones y eliminando productos básicos de su dieta diaria.
Claudio Righes, director de la consultora, fue contundente al describir la situación: «Hay un quiebre alimentario en las familias. Se consumen menos alimentos, se gasta menos porque no alcanza. Si hay una frase icónica en este Gobierno es que la plata no alcanza». El especialista señaló que esta realidad atraviesa a todos los sectores sociales, a excepción de la clase alta.
Deudas que condicionan la vida cotidiana
El endeudamiento familiar se volvió una constante: el 94% de los encuestados afirmó tener deudas. La gravedad es tal que incluso entidades como el Banco Provincia ofrecen líneas de crédito con tasas preferenciales, no para consumo o recreación, sino estrictamente para que las familias logren cancelar sus pasivos acumulados.
Temores y frustración
El relevamiento destaca un marcado pesimismo en el humor social:
- Inestabilidad laboral: El temor a perder el trabajo o a no conseguir empleo subió del 49% al 87% en los últimos dos años.
- Estado emocional: El 56% de las personas expresa sentimientos de frustración y decepción ante la imposibilidad de proyectar o cumplir deseos personales.
- Desaprobación: La gestión económica del Gobierno nacional enfrenta un 72% de desaprobación entre los consultados.
Ante este panorama, el próximo cobro del medio aguinaldo no se presenta como un excedente para el consumo, sino como un recurso necesario para intentar sanear las deudas acumuladas. Los números reflejan una sociedad que, ante la inflación y la caída de los ingresos, ve cómo su calidad de vida y su tejido familiar se ven afectados directamente por la falta de recursos básicos.
