Una serie de ataques armados con ametralladoras sacudió al distrito, dejando un saldo de cinco personas fallecidas en pocos días. La justicia investiga enfrentamientos entre bandas rivales por el control de la venta de estupefacientes, mientras el hermetismo de los vecinos y la inhabilitación de cámaras de seguridad dificultan el avance de las causas.
La zona de Rafael Castillo y González Catán atraviesa una ola de violencia sin precedentes. En menos de una semana, cinco personas fueron ejecutadas en ataques perpetrados con armas de grueso calibre, en lo que las autoridades judiciales identifican como una disputa abierta por el control de puntos de venta de drogas en el territorio.
La seguidilla de crímenes comenzó con el homicidio de Lautaro Ariel Ramírez (23), acribillado en Rafael Castillo. Las investigaciones preliminares descartaron un intento de robo, orientando la pesquisa hacia un ajuste de cuentas entre facciones locales. A escasos metros y minutos después, Walter Gerardo Esquivel (43), un hombre en situación de calle, fue asesinado en medio de una balacera cruzada, convirtiéndose en una víctima colateral de la violencia narco.
El episodio más crítico ocurrió anoche en una zona cercana al arroyo, donde una estructura utilizada recurrentemente como búnker —y ya allanada en reiteradas ocasiones— fue escenario de un ataque masivo. Allí fueron encontrados cuatro jóvenes baleados. Naiara Noemí Marte Semprevivo (18) y Joaquín Maximiliano Villegas (34) fallecieron en el lugar, mientras que Víctor Alexander Martínez (24) murió horas más tarde en el Hospital Simplemente Evita. Una joven de 19 años resultó herida y permanece fuera de peligro.
Impunidad y falta de testigos
Las investigaciones, encabezadas por el fiscal Diego Rulli (UFI Temática de Homicidios de La Matanza), enfrentan obstáculos críticos. Existe un clima de temor generalizado que impide obtener testimonios en el barrio. A esto se suma el sabotaje sistemático a los dispositivos de videovigilancia: numerosas cámaras han sido inutilizadas con pintura en aerosol o direccionadas para evitar el registro de las zonas de conflicto.
Ante este panorama, el Ministerio de Seguridad bonaerense planea un operativo de despliegue masivo en las próximas horas. Entre las medidas evaluadas se encuentra una presencia constante de fuerzas de seguridad en las inmediaciones de los puntos de venta detectados, con el objetivo de cortar la dinámica de ocupación sistemática que realizan las bandas tras cada intervención policial.
