Según el INDEC, el costo para los chicos de entre 6 y 12 años trepó a los $676.431 en marzo. Las cifras reflejan el peso de los alimentos, la educación y el tiempo de cuidado en el presupuesto de las familias matanceras.
Criar a un hijo en la Argentina se ha vuelto un desafío económico que ya perforó el piso del medio millón de pesos mensuales, incluso para los bebés lactantes. De acuerdo con el último informe del INDEC, la «Canasta de Crianza» registró fuertes subas en marzo, situando el costo para el segmento de mayor edad (6 a 12 años) en $676.431. Estos valores combinan el gasto en bienes y servicios básicos con el valor del tiempo dedicado al cuidado, un indicador clave en un contexto donde los ingresos familiares no logran seguir el ritmo de las góndolas.
El relevamiento técnico discrimina los costos según el rango etario. Para un menor de 1 año, el gasto promedio es de $515.236, mientras que para niños de 1 a 3 años asciende a $616.046. En tanto, para el segmento de 4 a 5 años, el valor se fijó en $538.587. Estas cifras toman como referencia la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires, que incluye ítems sensibles para el bolsillo de los vecinos de La Matanza, como transporte, salud, vestimenta y la cuota de los colegios.
El cálculo del INDEC también incorpora el «valor del cuidado», basándose en las remuneraciones del personal de casas particulares. Este dato es fundamental para visibilizar la carga económica que representa la crianza en los hogares. La difusión de estos montos se da en un marco de desaceleración inflacionaria —marzo registró un IPC del 3,4%—, aunque la inflación acumulada del 9,4% en el primer trimestre de 2026 sigue presionando sobre el poder adquisitivo de los trabajadores.
Para las familias del distrito, estos números confirman lo que se vive día a día en los comercios de cercanía: el costo de garantizar el bienestar y desarrollo de los más chicos requiere de ingresos que hoy superan la media de muchos salarios básicos, dejando a una gran parte de la población en una situación de vulnerabilidad financiera frente a los gastos de crianza.
