El Ministerio de Salud de la Nación y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria confirmaron un aumento sostenido en las consultas e internaciones por influenza A(H3N2). Con un 31,6% de positividad en los testeos ambulatorios, los especialistas advierten sobre la baja tasa de vacunación e insisten en los cuidados preventivos ante la llegada del invierno.
El reacomodamiento estacional de las enfermedades estivales e invernales consolidó un cambio de paradigma en el mapa de los virus respiratorios que circulan en el territorio nacional. De acuerdo con el último reporte epidemiológico emitido por el Ministerio de Salud de la Nación, se registra un incremento exponencial en las internaciones y consultas ambulatorias por afecciones del tracto respiratorio, un fenómeno impulsado casi en su totalidad por la prevalencia de la Influenza A(H3N2). El dato más destacado del monitoreo oficial revela que la denominada «supergripe», causada específicamente por el nuevo subtipo K (subclado J.2.4.1), se posicionó a la cabeza de los diagnósticos, desplazando de manera absoluta los registros de Covid-19 y manteniendo bajo control estadístico al virus sincicial respiratorio, principal causante de la bronquiolitis en lactantes. Los muestreos procesados por el laboratorio nacional de referencia de la ANLIS Malbrán confirman que este patrón de comportamiento viral se repite de manera uniforme en todas las regiones del país, lo que llevó a la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) y a la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) a emitir una advertencia conjunta sobre la necesidad urgente de acelerar las campañas de vacunación en los grupos de riesgo para evitar complicaciones graves y el colapso de las guardias hospitalarias.
El salto en las estadísticas comenzó a evidenciarse con fuerza a partir de la segunda quincena de mayo, coincidiendo con los primeros descensos bruscos de temperatura. En la red centinela de unidades de atención ambulatoria, el porcentaje de muestras analizadas que dieron positivo para el virus de la influenza escaló de forma abrupta hasta alcanzar un 31,6% de positividad.
Internaciones en alza y letalidad controlada
El impacto de la «supergripe» —denominada así tras su fuerte prevalencia epidemiológica durante el invierno del hemisferio norte— se refleja de forma directa en los niveles de ocupación de camas. Según el informe de las autoridades sanitarias, de un universo de 870 muestras complejas analizadas en pacientes ingresados por infecciones respiratorias agudas graves (IRAG), 185 correspondieron a Influenza A, mientras que solo 28 fueron atribuidas al virus sincicial respiratorio y apenas un caso dio positivo para SARS-CoV-2 (Covid-19). Asimismo, el reporte oficial confirmó que se han registrado 10 decesos atribuidos a complicaciones derivadas de la influenza en lo que va del período anual vigente.
Al indagar en la estructura genética del virus, los informes técnicos del Instituto Malbrán determinaron que sobre más de 700 muestras secuenciadas de Gripe A, el 84% pertenece específicamente al subclado J.2.4.1/(K), consolidándose como la variante hegemónica de la temporada, seguida por el linaje J.2.3 con un 12%.
Falta de adherencia a la vacunación y pautas de alarma
A pesar de la disponibilidad de dosis tanto en el subsector público como en el privado, la comunidad médica manifestó su preocupación por la apatía generalizada de la población respecto a la inmunización. «Lo curioso es que tuvimos la advertencia de lo que pasó en Europa, se compraron dosis como nunca antes y llegaron en tiempo y forma, pero la gente no está yendo a vacunarse» y alertó sobre la necesidad de reforzar la educación sanitaria en las generaciones más jóvenes. Desde la SADI aclararon que, si bien la vacuna disponible esta temporada no cubre al subclado K de manera directa, sí proporciona un excelente nivel de protección cruzada que evita el desarrollo de neumonías y fallas multiorgánicas.
Por su parte, la neumonóloga infantil Rossana Tapia, coordinadora del Área Ambulatoria de la Fundación Hospitalaria (institución afiliada a la UBA), remarcó cuáles son los signos de alarma que deben motivar una consulta médica inmediata en menores de dos años:
- Dificultad evidente para respirar (respiración rápida o hundimiento de costillas).
- Cuadros de fiebre muy alta que no ceden con los antitérmicos habituales.
- Rechazo absoluto a la ingesta de alimentos o líquidos y estados de marcado decaimiento físico.
Finalmente, los expertos insistieron en retomar los hábitos preventivos internalizados durante la crisis sanitaria del 2020: ventilación cruzada y continua de ambientes cerrados, lavado frecuente de manos, desinfección con alcohol en gel, cubrirse el rostro con el pliegue del codo al toser y, fundamentalmente, evitar compartir el mate en espacios de trabajo o estudio si se presentan síntomas compatibles con un estado gripal.
Recomendación Epidemiológica de la AAMR: El encierro prolongado en los hogares debido a las bajas temperaturas es el principal factor de diseminación de las microgotas que transportan los virus. Se aconseja ventilar las habitaciones al menos diez minutos al día y no concurrir a escuelas o lugares de trabajo ante la aparición de las primeras líneas de fiebre.
La irrupción de la «supergripe» reabre el debate sobre la importancia de la vacunación oportuna y la pérdida de hábitos preventivos básicos tras el fin de la pandemia. Ante este incremento sostenido de casos de Influenza A en las guardias del Conurbano, ¿considerás que las campañas públicas de vacunación deberían ser más agresivas en los barrios o creés que la población general subestima los riesgos de la gripe común? Expresá tu postura.
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