Ocurrió en la calle Haití al 5200. Cinco delincuentes intentaron robarle la camioneta a un abuelo que estaba con su nieta. Tras disparar dos balazos, uno de los ladrones fue reducido a golpes por la gente del barrio y entregado a la policía.
La inseguridad en González Catán volvió a mostrar su cara más violenta, pero esta vez se encontró con la resistencia de una comunidad cansada. En la esquina de Haití y Suecia, una nena de tan solo 4 años quedó en la línea de fuego cuando una banda de delincuentes intentó robarle la Renault Kangoo a su abuelo. El hecho, que quedó registrado en cámaras de seguridad, terminó con una «detención ciudadana»: los vecinos persiguieron a los asaltantes, atraparon a uno de ellos y lo desarmaron antes de entregarlo a las autoridades.
El dramático episodio comenzó cuando el conductor descendía del vehículo junto a su pequeña nieta frente a un kiosco. En ese momento, fueron abordados por cinco sujetos armados que, para amedrentarlos, efectuaron dos disparos. Uno de los proyectiles impactó en la pared de la vivienda donde la víctima logró refugiarse con la chiquita en brazos. Al percatarse de la presencia de la menor, los delincuentes desistieron del robo y emprendieron la huida.
Sin embargo, los gritos de auxilio y las detonaciones alertaron a la cuadra. Lejos de amedrentarse, los vecinos salieron a la calle y persiguieron a los sospechosos que se dispersaban por las calles internas. Lograron alcanzar a uno de ellos, identificado como Sebastián Alejandro Basualdo (21), oriundo de Laferrere. Tras reducirlo y propinarle algunos golpes, le quitaron un revólver calibre .22 largo que tenía dos vainas servidas en la recámara.
Basualdo quedó detenido a disposición del fiscal Federico Medone, de la UFI N° 3 de Laferrere, bajo los cargos de «Tentativa de robo agravado y disparos de arma de fuego». Mientras tanto, los investigadores analizan las filmaciones de la zona para dar con los otros cuatro cómplices que lograron escapar. El barrio, todavía conmocionado, destaca la suerte de la nena que resultó ilesa de milagro, mientras exigen mayor presencia policial en una zona cada vez más castigada por los robos a mano armada.
