En la previa de la semifinal del Mundial 2026, Ramón Robles, presidente del Centro de Veteranos de Guerra de La Matanza, hizo un llamado a la cordura. Si bien reconoció que el cruce contra el equipo inglés moviliza sentimientos profundos por la causa Malvinas, instó a la sociedad a disfrutar del encuentro como una «reivindicación simbólica» y a evitar cualquier tipo de violencia, xenofobia o comparaciones bélicas.
A horas del trascendental partido entre Argentina e Inglaterra por la semifinal de la Copa del Mundo 2026, las organizaciones de excombatientes fijaron una postura clara. Ramón Robles, titular del Centro de Veteranos de La Matanza, enfatizó que, aunque el enfrentamiento despierta una carga emocional histórica, el deporte debe mantenerse alejado de la lógica de la guerra. El mensaje busca que la pasión futbolística funcione como un vehículo de memoria soberana, sin caer en discursos de odio ni revanchismos violentos.
«Si hoy tenemos esa causa nacional en el fervor del fútbol, es porque desde 1982 hubo organizaciones que se encargaron de crear conciencia sobre el conflicto», afirmó Robles en diálogo con Primera Generación Stream. El dirigente recordó que el objetivo de décadas de trabajo fue instalar la cuestión Malvinas en las aulas y la cultura popular, un esfuerzo que hoy se refleja cuando el tema aparece en las tribunas del mundo. «No deja de mover sentimientos», admitió, comparando el impacto actual con lo ocurrido en el Mundial de 1986.
En el comunicado oficial difundido por la Confederación Nacional y la Federación bonaerense, las organizaciones fueron contundentes: «El deporte no es la guerra y este partido es un evento deportivo de alcance mundial, no una revancha armada». Los veteranos subrayaron que la defensa de la soberanía debe continuar su curso por la vía diplomática, en los foros internacionales y bajo el reclamo pacífico e irrenunciable que establece la Constitución Nacional.
Robles también aprovechó la oportunidad para lanzar una dura crítica política. Marcó una contradicción entre el fervor popular que mantiene viva la memoria de los caídos y el respaldo electoral a posturas políticas que, según su visión, reivindican la figura de Margaret Thatcher. «Me genera una bronca y una angustia total que se cante por los pibes de Malvinas y luego se vote a quienes admiran a quien ordenó el hundimiento del crucero General Belgrano», sostuvo.
Finalmente, el llamado fue directo hacia la sociedad y la hinchada albiceleste: el partido debe ser una oportunidad para homenajear a quienes combatieron en 1982 con respeto. «Pedimos que no haya disturbios, que no haya discriminación y que el fútbol sea un puente para malvinizar y recordar al mundo que nuestro reclamo sigue vigente», concluyó el referente matancero.
