Seis delincuentes irrumpieron en una vivienda de Castelli al 1100 durante la madrugada del lunes. Mientras el matrimonio lograba encerrarse en su habitación, sus hijos de 6 y 11 años quedaron a merced de los intrusos, quienes no dudaron en amenazarlos para forzar la rendición de sus padres.
Un violento episodio de inseguridad sacudió a los vecinos de Ramos Mejía en las primeras horas de este lunes, cuando una banda de seis asaltantes ingresó por la fuerza a una vivienda particular. La maniobra, que duró escasos cinco minutos, se convirtió en una situación crítica cuando los delincuentes, al verse frustrados por el encierro de los padres en un dormitorio, utilizaron a los dos niños de la familia como rehenes, amenazando con lastimarlos para obligar a los adultos a abrir la puerta. La rápida intervención de la madre, quien logró ganar el balcón y alertar a los gritos, fue determinante para que los sujetos abandonaran la propiedad.
La escena se desarrolló cerca de las 3:20 de la madrugada, cuando el grupo delictivo vulneró las medidas de seguridad del frente de la propiedad. Al detectar el ingreso, el matrimonio tomó la desesperada decisión de protegerse tras las llaves de su cuarto, pero el costo fue quedar separados de sus hijos.
Momentos de angustia
Según el relato de los hechos, el mayor de los niños, de 11 años, alcanzó a ver a los delincuentes encapuchados recorriendo la casa y, en un acto de instinto, optó por permanecer inmóvil y fingir que dormía mientras los sujetos revisaban su cuarto. El más pequeño, de 6, no llegó a comprender la gravedad de la situación y permaneció ajeno al peligro. La tensión escaló cuando los ladrones, al encontrarse con la puerta cerrada, amenazaron con lastimar a los menores si los padres no salían. El desenlace ocurrió cuando la mujer logró salir a un balcón y pedir auxilio a viva voz, lo que forzó a la banda a huir hacia un auto que los esperaba en la vereda.
Investigación en curso
El caso se encuentra bajo la órbita de la UFIJ N.º 3, a cargo del fiscal Gastón Bianchi. El análisis de las cámaras de seguridad instaladas tanto en la vivienda asaltada como en las propiedades vecinas es la pieza clave para intentar identificar el vehículo utilizado en la fuga y el rastro de la organización delictiva, que operó con una coordinación y rapidez que denota conocimiento previo del terreno.
