26/01/2019 Una persona pagando con tarjeta de crédito en un datafono de un comercio ECONOMIA NATTAKORN MANINEERAT / EYEEM / MINSAIT
Por la inflación, el gasto en efectivo cayó un 20%. La tarjeta de crédito se convirtió en el principal aliado para pagar salud y educación.
La brecha entre los salarios y la inflación sigue profundizando la crisis en los hogares bonaerenses. De acuerdo a un reciente relevamiento de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, durante el mes de febrero el consumo general sufrió una fuerte retracción, marcando una tendencia negativa que ya suma diez meses sin recuperación. La falta de dinero físico desplazó las operaciones hacia el endeudamiento con tarjetas de crédito.
El informe detalla que el golpe más duro se siente en los rubros de primera necesidad, como alimentación, salud, transporte y educación, donde la caída llegó al 11,2% en comparación con el año pasado. El dato más revelador de la crisis es el derrumbe del gasto con billetes: el uso de efectivo para estas compras vitales se hundió un 20,9%.
Ante la falta de liquidez, los consumidores se volcaron masivamente al uso de los «plásticos». Mientras las transacciones al contado cayeron un 15,6%, la utilización de tarjetas de crédito subió un 1,2% en términos interanuales. Actualmente, el crédito financia el 74% de los gastos en salud y educación, y casi la mitad del pago de impuestos y servicios básicos.
En las góndolas locales, la tendencia se refleja en la financiación de productos de almacén. Según el relevamiento, el consumo financiado en supermercados creció un 2% respecto al año anterior y un 8% si se compara con 2024, evidenciando que incluso la comida se paga ahora en cuotas.
La consolidación de este modelo de gasto preocupa a los especialistas, dado que el endeudamiento se utiliza para bienes no durables. Sin señales de una mejora inmediata en los ingresos reales, el escenario para los comercios de barrio y las grandes cadenas de la región sigue siendo de una marcada incertidumbre operativa.
