El gobernador bonaerense viaja a La Falda junto al gremio de Sanidad. El objetivo es romper la barrera del antikirchnerismo y acercarse al peronismo de la región centro.
El mapa político nacional empieza a moverse y Córdoba, el histórico «distrito rebelde» para el peronismo bonaerense, vuelve a estar en el centro de la escena. Con la imagen de Javier Milei en caída y una crisis económica que no da tregua, distintas terminales del PJ buscan romper el aislamiento de la Docta. Este viernes, el gobernador Axel Kicillof llevará su proyecto nacional a tierras cordobesas, mientras que el flamante espacio del peronismo federal intenta tender puentes con los intendentes locales bajo una premisa clara: para volver a ser gobierno en 2027, el peronismo necesita hablar «el idioma de Córdoba».
El desembarco presencial de Kicillof se dará en el Congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) en La Falda. Apadrinado por el cegetista Héctor Daer, el gobernador bonaerense busca dejar atrás su participación virtual de marzo y empezar a «caminar» una provincia donde el kirchnerismo aún cosecha altos niveles de rechazo. Aunque la relación con su par cordobés, Martín Llaryora, es fluida y basada en la gestión —con envíos de recursos desde PBA en momentos de crisis—, el desafío de Kicillof es demostrar que puede encabezar un frente nacional que interpele al votante del centro del país.
Por otro lado, el peronismo federal que se lanzó este primero de mayo en Parque Norte juega una carta distinta: la del peronismo «anti-K». Liderado por Victoria Tolosa Paz y el grupo “Los Federales”, este sector destaca su cercanía con Llaryora y logró sentar a una treintena de intendentes cordobeses en su presentación. Gisela Barrionuevo, intendenta de Santa Eufemia, fue la voz de esa «reconversión» necesaria para un peronismo que, en Córdoba, ha sabido mutar para sobrevivir en un entorno hostil al Gobierno nacional de turno.
La clave del acercamiento parece ser la construcción de un frente común contra las políticas de Milei. Sin embargo, el camino no es sencillo: mientras algunos sectores buscan sumar al cordobesismo «sin kirchnerismo», figuras como Máximo Kirchner se muestran reticentes a frentes electorales que desdibujen la identidad del espacio. Lo cierto es que, con un ojo puesto en las urnas de 2027, el peronismo entiende que sin hacer pie en Córdoba, el regreso al poder seguirá siendo una meta lejana.
¿Creés que el peronismo cordobés terminará aliándose con el PJ bonaerense para enfrentar a Milei o mantendrá su histórico perfil autónomo?
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