Tras una ola de mensajes intimidatorios en varias provincias, se detectaron casos en colegios de El Palomar y el distrito. Las autoridades sospechan de un «reto viral» coordinado a través de redes sociales y foros internacionales.
Una inquietante serie de amenazas sobre posibles ataques armados en instituciones educativas ha puesto en alerta a la comunidad escolar de La Matanza y localidades vecinas como Castelar e Ituzaingó. Los mensajes, que circulan principalmente por redes sociales y aparecen en inscripciones dentro de los colegios, obligaron a activar protocolos de seguridad y a iniciar investigaciones judiciales para determinar si se trata de acciones aisladas o de un desafío viral diseñado para sembrar el pánico.
La situación no es exclusiva del conurbano; se han reportado casos similares en Córdoba, Tucumán y Mendoza. Sin embargo, el hermetismo reina en las sedes de inspección de educación privada de la zona, que han optado por no brindar declaraciones mientras avanza la investigación. El fenómeno cobró especial relevancia tras la reciente detención de un adolescente en La Matanza, acusado de planificar un ataque contra su exescuela, lo que confirmó el vínculo de algunos jóvenes con comunidades virtuales que glorifican la violencia escolar.
En Ituzaingó, uno de los casos más recientes activó las alarmas cuando un alumno encontró un mensaje amenazante con una fecha específica. Si bien las autoridades educativas recalcan que existen límites normativos para revisar pertenencias de los estudiantes, instan a un trabajo conjunto entre padres y docentes. «Si no nos ponemos de acuerdo entre todos los adultos, no vamos a tener buenos resultados», advirtieron desde una de las instituciones afectadas. Los especialistas sugieren que este «efecto contagio» se ve potenciado por el anonimato de los foros digitales.
Mientras la justicia analiza si existe una coordinación internacional detrás de estos mensajes, las escuelas del distrito han comenzado a implementar espacios de diálogo y actividades de convivencia para contener la angustia de las familias. El objetivo es desarticular el poder del «reto viral» mediante la concientización, sin descuidar la vigilancia preventiva en los ingresos a los establecimientos.
