El trabajo formal registrado sigue en retroceso mientras crece el monotributo como alternativa de subsistencia. Según datos oficiales, el saldo neto de puestos de trabajo se mantiene en terreno negativo desde el inicio de la gestión nacional.
Un alarmante informe de la Secretaría de Trabajo, basado en los registros del SIPA, reveló que la caída del empleo asalariado no encuentra piso. En el inicio de este 2026, la pérdida de puestos de trabajo registrados alcanzó los 304.322 en el acumulado de los últimos dos años. Si bien el sector privado mostró una leve estabilidad en el último mes, el sector público y el trabajo independiente no logran compensar la sangría de puestos formales, dejando un saldo neto negativo que preocupa a los trabajadores de La Matanza y el país.
Los datos correspondientes a enero reflejan un retroceso del 0,1% mensual en el empleo asalariado, profundizando una caída del 1,2% en comparación con el mismo mes del año anterior. La radiografía del mercado laboral actual muestra un desplazamiento hacia la informalidad o el cuentapropismo: mientras el empleo en relación de dependencia cae, el monotributo creció un 0,4%, convirtiéndose en el principal refugio ante la falta de vacantes en empresas o el Estado.
Sin embargo, no todo el trabajo independiente crece; el monotributo social y el régimen de autónomos registraron caídas del -1,4% y -0,3% respectivamente, lo que marca una fragilidad extrema en los sectores de menores ingresos. Por su parte, el trabajo en casas particulares registró una leve suba del 0,2%, siendo uno de los pocos segmentos con variaciones positivas en un esquema general de retracción del consumo y la actividad económica que impacta directamente en las industrias locales.
Con más de 141 mil puestos de trabajo menos en el balance total (incluyendo independientes), el panorama laboral para lo que resta de 2026 plantea desafíos urgentes. En distritos industriales como La Matanza, la pérdida de empleo asalariado se traduce en una caída directa del consumo interno, afectando tanto a los grandes polos productivos como al comercio barrial.
