Un informe de la Fundación Libertad revela fuertes diferencias entre provincias en las pruebas Aprender, además de un marcado incremento en la deserción y la sobreedad en el nivel secundario.
El 59% de los chicos argentinos finaliza la escuela primaria sin alcanzar un nivel mínimo de comprensión lectora, según advierte un informe elaborado por la Fundación Libertad. La problemática educativa no se detiene allí, sino que se profundiza en el nivel secundario, donde crecen de forma sostenida la repitencia, la sobreedad y el abandono escolar, alcanzando este último al 12,5% de los alumnos en el último año de cursada.
La medición en lectura evalúa la capacidad de un estudiante para comprender un texto simple acorde a su edad. Sin embargo, casi 6 de cada 10 alumnos no logran superar ese umbral al concluir el ciclo primario, aun permaneciendo dentro del sistema. Por su parte, los resultados de las pruebas Aprender indican que, en Matemática, la proporción de desempeños calificados como «satisfactorio» o «avanzado» llegó al 55%, dejando a casi la mitad de los evaluados por debajo de esos niveles.
Una brecha educativa que varía según la provincia
El contexto geográfico incide fuertemente en el rendimiento escolar. La Ciudad de Buenos Aires lideró las evaluaciones con un 88,1% de desempeños satisfactorios o avanzados en Lengua y un 74,5% en Matemática, seguida por Córdoba con un 82,4% y un 64,3%, respectivamente.
En el otro extremo se ubicó Chaco, donde el 63,9% alcanzó los niveles superiores en Lengua, pero apenas el 38,5% lo logró en Matemática. Otras jurisdicciones como Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Misiones, La Rioja y San Juan también se posicionaron por debajo de la media nacional en al menos una de las dos disciplinas.
El tramo crítico del nivel secundario
Las dificultades se agravan notablemente con el ingreso a la secundaria. Durante el año pasado, la repitencia llegó al 6% y la sobreedad trepó al 19,6%, mientras que el abandono escolar entre 2024 y 2025 se ubicó en el 6,9%. En contraste, en la primaria los índices son considerablemente menores: 1,9% de repitencia, 5,1% de sobreedad y 0,6% de abandono.
El mapa del abandono muestra disparidades provinciales: Santa Fe registró la mayor tasa de repitencia secundaria (15,8%), Corrientes encabezó la sobreedad (32,2%) y Misiones presentó el mayor abandono (13,1%), superando el 10% junto a Chaco, Salta y Formosa. Los factores socioeconómicos suelen acelerar esta salida anticipada. «Un chico posiblemente deje la secundaria para ayudar a la familia», señaló uno de los investigadores del estudio.
Presupuesto, salarios y recursos docentes
Las disparidades también alcanzan la inversión destinada a la enseñanza. Para 2026, el gasto educativo proyectado promedia los $4 millones por alumno, pero la brecha entre jurisdicciones supera las cinco veces: Neuquén encabeza la estimación con $13,7 millones por estudiante, seguida por Tierra del Fuego ($12,3 millones) y Santa Cruz ($8,4 millones), mientras que en el extremo inferior se ubican Buenos Aires ($3,12 millones), Misiones ($3,04 millones) y Tucumán ($2,46 millones). No obstante, los especialistas advierten que la clave no radica meramente en el volumen de recursos, sino en la eficiencia de su ejecución.
En cuanto a los ingresos docentes, el salario bruto promedio de marzo de 2026 se ubicó un 13,3% por debajo, en términos reales, de los valores de diciembre de 2019 para un maestro de grado con diez años de antigüedad. Las remuneraciones más altas se registraron en Neuquén ($2.296.123), Santa Cruz ($1.818.697) y Tierra del Fuego ($1.561.921), en tanto que los valores más bajos correspondieron a Misiones ($878.935), Mendoza ($909.947) y Chubut ($1.018.386).
Finalmente, con una matrícula total de 10,2 millones de estudiantes, el país registró una relación de 12,4 alumnos por docente durante 2025. Córdoba presentó la mayor proporción (16,8), seguida por Buenos Aires (15,8) y Santa Fe (14,7), jurisdicciones que concentran a más de la mitad de la matrícula nacional, debiendo lidiar con desafíos logísticos muy distintos a los de distritos más pequeños y de alta ruralidad.
