Mientras avanza la reconstrucción de las circunstancias que rodearon la muerte de Leila Sosa, la Justicia adoptó una nueva medida sobre el expediente al concentrar la causa en la UFI N° 21 de Violencia Familiar y de Género.
La investigación por la muerte de Leila Sosa, oficial primero de la Policía de la Ciudad que se quitó la vida frente a la comisaría de San Carlos en Virrey del Pino, dio un giro al quedar centralizada bajo la órbita de la fiscal Lorena Natalia Pecorelli.
La Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 21 de Violencia Familiar y de Género reunirá tanto las pruebas vinculadas al fallecimiento de la agente como las actuaciones previas sobre el conflicto que mantenía con su ex pareja. Una vez concluida esta etapa, se evaluará si el caso es remitido nuevamente a la fiscalía especializada en Homicidios, a cargo de Carlos Adrián Arribas.
El contexto del hecho
Sosa, de 37 años, había acudido a la dependencia policial para declarar luego de que su ex novio, de 27, se presentara junto a sus padres a denunciarla por daños en su vehículo y en el de su padre. Semanas antes, la madre del joven ya había solicitado una orden de restricción perimetral contra la agente porteña.
De acuerdo con la reconstrucción, mientras esperaba para ser entrevistada, Sosa extrajo su arma reglamentaria —una pistola Pietro Beretta— y efectuó un disparo. Aunque una ambulancia la trasladó de urgencia al hospital Paroissien, la agente llegó al lugar sin vida.
