Tras la implementación de la ley que limita las pantallas en el nivel primario, los establecimientos de educación media comienzan a adoptar sus propias políticas. Según un relevamiento de AIEPA, ya son 154 las escuelas privadas que han aplicado prohibiciones o restricciones al uso del móvil, buscando recuperar el foco pedagógico y fomentar el vínculo interpersonal entre los alumnos.
El debate sobre el impacto de la tecnología en el aprendizaje ha cruzado la frontera de la escuela primaria para instalarse con fuerza en el nivel secundario bonaerense. Ante la preocupación por la falta de atención y el aislamiento social que genera la dependencia digital, cada vez más centros de enseñanza técnica, media y agraria han decidido tomar cartas en el asunto, estableciendo límites claros al uso de los dispositivos móviles durante la jornada escolar.
La medida surge como una respuesta institucional a una tendencia que se volvió cotidiana: el celular como un elemento constante en las manos de los estudiantes. Según datos de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privados de Argentina (AIEPA), sobre un universo de más de 1.500 instituciones, ya son 154 las que implementaron protocolos que van desde la restricción horaria hasta la prohibición total dentro del aula.
El avance en el nivel secundario se da en paralelo a la aplicación de la nueva ley provincial, que desde el inicio del ciclo lectivo 2026 prohíbe las pantallas en escuelas primarias, salvo excepciones pedagógicas. «Es una problemática que vemos día a día: chicos que llegan con el celular como una extensión de su mano y muestran dificultades para sostener la atención o el diálogo cara a cara», señaló Martín Zurita, secretario ejecutivo de AIEPA.
Para las autoridades educativas, la clave no es la tecnología en sí misma, sino el marco en el que se utiliza. La entidad aclaró que el objetivo de estas políticas es eliminar las distracciones que fragmentan el proceso educativo. En este sentido, AIEPA no solo apoya las decisiones de los directivos, sino que brinda acompañamiento a través de capacitaciones y herramientas pedagógicas para que las instituciones puedan transicionar hacia modelos de enseñanza más enfocados en la interacción directa.
El consenso entre directivos y docentes es claro: el tema ya no puede ser ignorado. Mientras el uso de pantallas en el ámbito educativo sigue siendo materia de debate global, la provincia de Buenos Aires se posiciona a la vanguardia de esta búsqueda por recuperar el aula como un espacio de encuentro y concentración profunda.
